
¿Cómo saber qué paso estás dando?.
Y difícil caminar que terminará...¿en un final de los amargos, quizás?, como en las películas no predecibles en que insoportablemente amamos su indiferencia con nuestra salud caridaca. Y dudas trago y dudas vomito, no avanzo, me quedo, me devuelvo, corro, gano, empato, pierdo ¿y dónde voy? no pregunten que no sé, tan sólo me dejo llevar por lo que no se mueve y salpico lo estático en segundos congelados que quiebro y bailo y dejo.. dejo así de intentar no mover lo con vida propia y no detener lo que debiese moverse. No es controlar, en no saber explicarse.
Es un sorbo que no sé tragar, mi garganta se niega a lo que la cabeza confunde con lo que dicta el corazón que suele preguntarle a los brazos impulsivos que nunca obedecen. Vacía me quedo, me quedo y no quedo, repito que no sé moverme ni tampoco poner alto. Y fría miro el espacio ausente que queda a mi no lado indefinido.
¿Cómo saber dónde voy?
Sobretodo tomando en cuenta que no voy.
¿Y lo que quiero?
Por ahora es no volar, es aclarar así dónde/aque/paraquien/porquien voy. Pregunto y no respondo, escuchan y no contestan, y sólo desbordan esos verbos que no pueden ponerse de acuerdo con conexión alguna y que se reparten mi vida dividiéndola en dos, una para cada no lado. Y las órdenes parecen desagradablemente acertantes, y quiero órdenes inobedecibles para poseer aún la excusa de ser mandada para no cumplir, porque así nos quedamos los dos. Me rehuso en todo caso a nombrar a alguien más, hoy yo soy solamente, aunque no sea, por que no lo estoy siendo. Estoy siendo innombrable, inconjugable, inevitable, todo desganadoramente inaceptable. Soy, estoy siendo, aire esfumado y colores desaparecidos, menta insabora y líquido seco, y no soy precisa, ni buena escritora, ni definible, ni concreta. Soy sólo un par de desarmadas palabras de inpronunciable duda.
No se puede dar ni un paso más así,
mejor detenerse...
¿para seguir dónde?







